La sobreprotección y el crecimiento social
Cuando proteger se confunde con privar.
8/29/2011 5:30:58 PM
Cuando una pareja decide tener hijos se ve enfrentada a una de las responsabilidades más grandes de su vida. Durante la etapa de crecimiento, los padres comienzan a desarrollar un instinto de protección que muchas veces puede convertirse en sobreprotección. Es por esta razón que es importante identificar aspectos que nos ayuden a entender las consecuencias que puede acarrear un comportamiento como este.
¿Cómo diferenciar el cuidado de la sobreprotección?
Etimológicamente la sobreprotección significa un cuidado que va más allá de lo razonable. Según los expertos existen alertas que pueden ayudar a los papás a identificar si su comportamiento va en la línea de la protección extrema.
Las personas sobreprotectoras limitan las habilidades de sus hijos, anticipan una caída o un peligro antes de evaluar la situación. Son extremadamente cuidadosos con la higiene y no le permitirían a sus hijos ir a una arenera o jugar con tierra y mucho menos tocar animales.
Su comunicación es más de alerta que de enseñanza y frecuentemente utilizan el mismo lenguaje del niño para comunicarse con él. Es suficiente que el niño señale un objeto o haga un gesto para obtener lo que quiere sin aprender a pedirlo verbalmente.
'Los padres normalmente asumen las responsabilidades de sus hijos como propias y les cuesta identificar sus equivocaciones'
Todos estos patrones nos muestran un sentimiento de miedo extremo por un daño potencial ya sea físico o psicológico y un deseo por controlar de forma sistemática la vida de los hijos.

Consecuencias
La Universidad de Illinois en EE. UU. pone de manifiesto que los niveles de protección que emplean los padres se encuentran relacionados con la madurez de los niños, es decir, a menor protección sobre las emociones negativas que sufren los niños, estos adquieren mayor madurez.
El estudio fue realizado en niños de cuatro y cinco años y sus respectivos padres. Los resultados muestran que los niños que viven la sobreprotección no afrontan las situaciones negativas con mucha comprensión y capacidad de respuesta, en cambio, los niños con menos sobreprotección eran más maduros para resolver la situación conflictiva.
Los resultados de la investigación muestran que los niños sobreprotegidos son tímidos, inseguros, nerviosos, desconfiados, solitarios y difícilmente asumen las responsabilidades de sus actos.
Consejos
Es importante dejar que el niño explore su entorno, claramente con supervisión. El padre deber servir como un acompañante que le enseñe para de esta manera reforzar el sentimiento de confianza.
Los padres tienen un papel fundamental en el aprendizaje emocional de sus hijos y en este orden de ideas las emociones y experiencias negativas son necesarias. Es decir, es importante que los niños sean quienes resuelvan sus problemas. La intervención de los padres a favor de los hijos ante una disputa entre dos pequeños, por ejemplo, no es algo recomendable y no hace crecer emocionalmente y socialmente a los niños. Permita que su hijo experimente y en este proceso usted puede optar por ser el amigo que lo acompaña de la mano y lo guía, más no la persona que lo limita y entorpece su crecimiento social.
Fuentes:
1) Child Development. Mother- and Father-Reported Reactions to Children’s Negative Emotions: Relations to Young Children’s Emotional Understanding and Friendship Quality. Nancy L. McElwain
2) The Parenting Skills Treatment Planner Sarah Edison Knapp