Obesidad juvenil
La obesidad es un problema serio que con frecuencia tiene raíces en la niñez. Si no se aborda a tiempo puede desencadenar padecimientos crónicos en la vida adulta como diabetes tipo dos e hipertensión.
11/1/2011 2:16:45 PM
Signos que ayudan a identificarla
La obesidad juvenil se establece mediante varias herramientas, entre ellas el Índice de Masa Corporal (IMC), que se calcula usando el peso y la talla de la persona evaluada. Para encontrarlo se divide el peso en kilogramos por el cuadrado de la estatura en metros así:
IMC = Kg. / (mts. x mts.)
IMC = 65 Kg. / (1,60 x 1,60)
Si el resultado está por encima de 25 se debe consultar con un profesional de la salud para que haga otras pruebas y decida si se debe comenzar o no un tratamiento.
Entre los signos que le ayudarán a definir el curso de acción están la medida de la circunferencia de la parte superior del brazo y la de la pantorrilla, además del espesor de los pliegues de la piel1.
Causas muy cercanas
En las últimas décadas el número de casos de jóvenes, niñas y niños con diagnóstico de obesidad ha aumentado tanto en países desarrollados como en los emergentes, hecho que se explica a través de varios factores:
- Modelos familiares: Los hábitos alimenticios se aprenden en casa, tanto los saludables como los negativos. Si una niña o un niño ve a sus padres, hermanas y hermanos consumiendo frutas y verduras con gusto aprenderá a hacerlo. Ocurre lo mismo con la comida poco nutritiva.
- Sedentarismo: Tener pasatiempos como ver televisión, jugar videojuegos y navegar en Internet demandan un gasto mínimo de energía, además no suelen producir agitación. Si una niña o un niño tiende a entretenerse con actividades que no están relacionadas con esfuerzo físico, la probabilidad de ganar peso aumenta, más si sus familiares tienen esta tendencia2.
- Exposición a anuncios publicitarios de golosinas y pasabocas: Una niña o un niño que pasa mucho tiempo viendo televisión es más susceptible de ser persuadido por los comerciales que lo incitan a comer productos con alto contenido calórico y bajos niveles nutricionales. Es conveniente que las niñas y los niños, especialmente de edades tempranas, estén cerca de un adulto que regule lo que ven y ofrezca explicaciones acerca de los contenidos comerciales que aparecen dentro de los programas infantiles.
Soluciones complementarias
Cambios en la dieta y programas de ejercicio que van desde 30 minutos cada día, tres veces por semana, hasta una hora diaria cinco veces por semana son algunas de las recomendaciones que pueden hacerse para reducir la grasa que acumulada. Aunque es posible que el Índice de Masa Corporal no se modifique, si es posible cambiar el estado general de salud.
En el caso de los niños, los padres deben comprometerse con la salud del menor, de manera que le propongan actividades al aire libre, practicar con ellos algún deporte o si van a divertirse con un videojuego, que estos impliquen movimiento del cuerpo.
Consecuencias más allá del estado físico
La obesidad juvenil puede prevenirse desde la niñez. Existen estudios que hablan de obesidad a los 5 años que puede seguir en la adolescencia y continuar en la edad adulta, sin embargo este curso es evitable con modificaciones conscientes en el estilo de vida.
Si se educa a los niños y las niñas en hábitos saludables, si se les ayuda a tener conciencia de lo que es bueno y lo que no, es más fácil evitar que la obesidad juvenil se convierta en un problema en su vida.
Referencias:
1. Early overweight and pubertal maturation—pathways of association with young adults’ overweight: a longitudinal study.
2. The relationship between television viewing and obesity in young children: a review of existing explanations.
3. Physical Fitness Profiles of Young Men Associations Between Physical Fitness, Obesity and Health.
