La amistad y el desarrollo social
Como parte del desarrollo social de cada persona se establecen a lo largo de la vida multiplicidad de relaciones de diferente índole, entre ellas, una de las más importantes y recurrentes es la amistad.
9/2/2011 1:01:13 PM
Cuando se es niño, la relación con los semejantes empieza por la empatía. En espacios como los recreos no se quiere estar solo, por lo cual se procura estar rodeado de quien más nos simpatice para tener con quién jugar, quejarse de los hermanos menores, compartir los miedos y glorias propias de la niñez1.
Estas relaciones son fundamentales ya que brindan esa seguridad, hace que, como niños, nos podamos ver incluidos en algo, 'ser parte de un grupo'; nos brinda el respaldo de sabernos acompañados.
Por su parte, los amigos imaginarios cumplen su rol al ayudar a enfrentar la realidad, los miedos y para expresar, aquellas cosas que muy seguramente no nos atrevemos a decir directamente a nuestros padres.
Según el Dr. Dionisio Zaldívar Pérez, especialista en psicología clínica, en su artículo 'Amistad, apoyo social y bienestar'2; existen varios factores que contribuyen al nacimiento de la amistad:
1. Proximidad y mantenimiento de contactos frecuentes: Los estudios realizados sobre el particular han mostrado que los individuos suelen escoger a sus amigos entre aquellas personas- vecinos, compañeros de escuela o de trabajo – que se encuentran físicamente más cercanos y entre los que, por compartir ciertas actividades, mantienen contactos sociales frecuentes.
2. Semejanza: Aún cuando resulta requisito necesario, no basta con la proximidad y los contactos frecuentes si la otra persona nos resulta “antipática”. De cierta manera, la amistad se erige a partir de la existencia de la simpatía y afinidad en cuanto a intereses que tenemos con el otro.
3. Complementariedad: No solamente se atraen las personalidades afines, sino también aquellas que se complementan, esto es, las personas que en alguna medida satisfacen, mutuamente, sus necesidades psicológicas.
4. Intercambios satisfactorios: Tendemos a buscar la compañía de aquellas personas con las cuales nuestros intercambios resultan satisfactorios, es decir, con aquellos que obtenemos más gratificaciones y satisfacciones que molestias y disgustos en la relación.
5. Otras circunstancias con significado particular: A veces compartir determinadas experiencias como, por ejemplo, pasar unas gratas vacaciones en un lugar determinado, una situación penosa o peligrosa, un trabajo o tarea significativa, etc, puede resultar la ocasión que propicie el inicio de una gran amistad.
La calidad de las relaciones interpersonales, específicamente de la amistad, se 'mide' por valores como la lealtad, la honestidad, la flexibilidad en el trato y el interés en el otro, entre otros.
Una buena amistad, entendida como aquella relación poseedora de aquellos valores mencionados anteriormente, potencia nuestro desarrollo, nos ayuda a crecer, a afrontar los sucesos negativos que se dan en nuestras vidas, nos brinda una sensación de bienestar en la cual podemos progresar.
Una buena amistad muchas veces no requiere de la presencia física de la otra persona, es decir que así los caminos disten y se separen con el tiempo, la verdadera amistad sobrevivirá sin sufrir mayores traumatismos por ello.
Dado que nuestro desarrollo social se da a lo largo de toda nuestra vida, y que en él, la amistad juega el papel más grande, visible e importante, las invitamos hoy a compartir con sus amigas, a llamarlas, a saludarlas e invitarlas a tomarse un café, a recordar todo lo que han pasado, ¡a celebrar esa relación que tantas alegrías les ha dado y les dará!
¡Mujer y Salud les desea un feliz mes del amor y la amistad!
Referencias:
1. Su hijo de 3 a 6 años. T Berry Brazelton, M.D y Joshua D. Sparrow, M.D.
2. http://www.sld.cu/saludvida/psicologia/ Infomed, Red de Salud de Cuba
