La homosexualidad es una característica que no necesariamente está ligada a lo que los padres hayan hecho o dejado de hacer, o con las vivencias personales. Cuando se entiende y se decide aceptar la orientación sexual individual, aún sabiendo que tal vez va a experimentar rechazo, dificultades y discriminaciones, se recupera la autoestima y se restablece la conexión con el yo interior.
La terapia psicológica ayuda a la persona y a su familia a despejar dudas, manejar los conflictos internos, eliminar los miedos, para que recupere la armonía al aceptar este aspecto de sí mismo.
La persona homosexual puede tener una vida plena en pareja, porque lo que hace daño es la mentira, la traición, el engaño. Situaciones que pueden ocurrir en cualquier tipo de parejas, sean éstas heterosexuales u homosexuales.
La orientación sexual debe vivirse desde la libertad y la tolerancia. Para algunos la confusión comienza en la adolescencia, lo cual es normal en este período de transición. Pero cuando va pasando el tiempo y la orientación sexual es hacia alguien del mismo sexo y ésta persiste, la persona puede empezar a deducir que es homosexual. Aceptarlo puede ser duro y doloroso por la sociedad en la que vivimos. Pero pretender ser una cosa que no se es, hace daño: a uno mismo y a los demás.
Al aparentar lo único que se hace es camuflar la situación, lo cual redunda en frustración y decepción consigo mismo y con los demás. Independientemente de a quien elija como pareja, debemos centrarnos en ser mejores personas, ser buena pareja, aprender a solucionar las diferencias y a comunicarse.
Si la situación se vive en casa
Nadie está exento de que estas circunstancias ocurran al interior de nuestra familia. Cuando sucede particularmente con nuestros hijos, es normal tener sentimientos de temor. Si nuestro hijo o hija tienen una orientación sexual diferente a “la establecida” socialmente, pasará por momentos de confusión, culpa, rabia, dolor, frustración y tristeza. Como padres sentimos el mismo sufrimiento y angustia que pueden sentir ellos. Sin embargo, nuestro papel es el de ofrecer soporte y escucha para facilitarles el enfrentarse a sí mismos y a la sociedad de una forma más civilizada y armónica.
Aunque tenemos hoy una cultura mucho más abierta, aún solemos ser intolerantes y poco respetuosos ante la diferencia. Busquemos equilibrio y brindemos alegría sin tener en cuenta su orientación sexual.
¿Cómo abordarlo?
Ante un comportamiento que nos genere duda o temor, en cualquier etapa del desarrollo de nuestros hijos, debemos manejarlo libres de prejuicios, críticas y con una comunicación abierta y cálida, que nos permita conocer y entender qué emociones y razones giran alrededor de esa conducta, teniendo en cuenta la edad de nuestro hijo.
La psicología describe diferentes fases en la identidad homosexual que van desde el sentimiento de ser diferente a sus amigos, pasando por una confusión acerca de lo bueno o malo que hay en sus gustos, seguido de una identidad asumida, cuando decide explorar su sexualidad finalizando en la aceptación y compromiso ante su realidad. Es en este proceso donde el papel de los padres es de vital importancia.
Ahora, si el afrontar esta situación nos hace reaccionar con temor, rabia o rechazo, hagamos una pausa y no hagamos ni digamos cosas que puedan romper la relación con nuestro hijo. Apartarnos para reflexionar sobre nuestros sentimientos y entender los sentimientos de nuestro hijo (a) debe anteceder cualquier acción.
¿Debemos buscar ayuda Psicológica?
Es importante entender lo que la terapia puede hacer por el individuo y su familia: ayudar a despejar dudas, comprender los propios miedos y a auto-aceptarse para vivir tranquilo y en armonía. La terapia le enseñará también a la persona y su familia a que prefiera relacionarse con personas que la valoren por sus cualidades, su esencia, su valía como persona y no por su orientación sexual.
También le podrá ayudar a establecer cuál es el mejor momento para compartir con la familia este aspecto, cómo y a quién decírselo.
Cuando la persona acepta esta parte de sí misma, comprendiendo que este es sólo un aspecto del individuo y no una “etiqueta”, es mas fácil que otros lo apoyen. Una vez la persona acepta su realidad está feliz, sin vergüenza.
Para reflexionar: Todos buscamos ser felices. Comencemos por tratar a los demás con el respeto y consideración que se merecen.